Experiencias

Juegos nocturnos.

Hemos terminado de cenar. La niña duerme. Me insinúo. Ella se resiste y yo entiendo inmediatamente el juego. Desea que la fuerce, que la violente. Acepto el reto. Situado tras ella, inmovilizo sus brazos a su espalda, su torso erguido. Uso mi cuerpo y mis piernas para sacarla de la cocina y llevarla a la habitación. Mientras a travesamos el salón ella vuelve a resistirse, clava los pies en el suelo. La abofeteo desde atrás. Consigo hacerla avanzar a empujones. La tiro sobre la cama. Intenta levantarse, la empujo y cae de nuevo sobre la cama. Otra vez. Otra vez. Me tumbo sobre ella para que mi peso le impida repetir el intento. Me quito los pantalones, le levanto el camisón hasta la cintura. Ella ríe y no entiendo por qué. “Llevo bragas”, me dice. WTF!!! Si en casa nunca lleva!!! Le quito las bragas, pero no sin complicaciones. No está dispuesta a darse fácilmente. Coloca las piernas de forma que no me es posible penetrarla. Le susurro al oído que se abra de piernas. No. Sé que está excitada y sé que si consigo excitarla lo suficiente venceré su resistencia. De nuevo le ordeno que se abra de piernas y, esta vez, acompaño la orden con un “puta”. El efecto es el deseado, pues noto que se excita más. No. Mi mano busca su pezón. Apoyo mis dedos sobre él, pero sin ejercer presión. Sólo la amenaza. “Ábrete de piernas”. No.  Pellizco. Más fuerte. Grita. No. Ábrete. La abofeteo y aprieto de nuevo. No. Uso mi mano para penetrarla. Su sexo está muy lubricado. Él no puede mentir. Me está esperando, aunque su dueña siga resistiéndose.  Aprieto de nuevo. Más. Me suplica que pare. Pues ábrete de piernas. No. Levanto el camisón. Torturo su pezón directamente. Sigue resistiéndose. Se retuerce de dolor. A veces sus piernas hacen el amago de separarse, un signo de que la resistencia empieza a ceder, pero rápidamente retoma el control y vuelve a impedirme el paso. Cambio de pezón. Usa sus manos para defenderse. Cada vez que lo hace la abofeteo. El camisón le tapa parcialmente la cara. Se queja de ello, pues no le gusta la sensación.  Abre las piernas. No. La tortura continúa. Sus súplicas y gritos también. Finalmente se da por vencida. La penetro. La llamo “puta”. En un último reflejo de resistencia usa sus brazos para defenderse. La abofeteo. Me pide perdón. Le ordeno que ponga sus manos tras su cabeza. Comienzo a follarla. Uso mis manos para asfixiarla. De repente se me ocurre algo. Uso el camisón para taparle la cabeza completamente. Sé que eso la torturará y al mismo tiempo la excitará aún más si cabe. Mientras la poseo le susurro lo puta que es. Le digo que así, con la cabeza tapada, sólo es “un objeto”, “un juguete”, un “coñito para que me lo folle”. Le sigo hablando. Intento que mis palabras sean lo más crueles posible. Sé lo que le gusta. Le ordeno que se masturbe. Lo hace. Noto que está a punto de llegar. Cuando empieza a correrse juego mi as en la manga: le destapo la cabeza. Sabe que estoy viendo su cara, su orgasmo. Intenta protestar, pero el orgasmo es especialmente intenso. Termina. “Ponte a cuatro patas”. Obedece, servil. En vez de separar las piernas las junta. Sabe que eso maximizará mi placer, aunque será una tortura para ella. Tras un orgasmo su sexo está más sensible y, al juntar las piernas, esa sensibilidad aumentará. Pero está en ese punto en el que puedo hacer con ella lo que quiera. La penetro de nuevo. Uso un dedo en su ano. Con voz débil dice que no, pero ambos sabemos que eso no me va a detener. Saco el dedo y lo sustituyo por mi miembro. Se queja. Aunque está muy lubricada, le hago daño. Sigo penetrándola analmente hasta que obtengo mi orgasmo.

 

EPÍLOGO

Ambos estamos tumbados en la cama. Ella tapándose la cara con la almohada, como siempre hace cuando, al finalizar el juego, es plenamente consciente de que se ha comportado como una zorra. Durante el juego su excitación vencía a su vergüenza. Ahora es al revés. Al fin veo su cara. Comentamos el juego. Ella acaba con la frase: “…pero la próxima vez no seas tan blando”. O_O. Toma ya!!

Hellcat

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Experiencias, Pensamientos

Rainha y luz

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Hace mucho tiempo que no escribo en el blog, lo sé. Ciertos proyectos –aún sin concluir- que nada tienen que ver con el BDSM, además de la rutina del día a día, me han mantenido alejado. Sin embargo, aquí estoy de nuevo, con la necesidad y el deseo de dejar constancia por escrito de algo que tanto malaika como yo deseamos compartir con todos vosotros, pero sobre todo con ellas –sabemos que no tardaréis en leer esto ;).

Rainha y luz. A ambos se nos pone la sonrisa tonta en la cara cuando nos vienen estos nombres a la cabeza. Jóvenes, pero con la cabeza muy bien amueblada, que saben lo que quieren y lo que necesitan, y con la capacidad y las ganas de escuchar, razonar y aprender.

Luz contactó con nosotros tras leer el blog. Llegaron a nosotros como dos amigas que, habiendo adoptado los roles de Ama y sumisa, empezaban en el mundo BDSM. ¿Amigas y nada más? ¿Haciendo juegos BDSM? ¿Y no hay absolutamente nada más? Sí. Sí. No. Mi sorpresa por lo singular de la situación era irrelevante. Era su historia. Y tenían –tienen- todo el derecho de vivirla como quisieran.

Pasó el tiempo. Nos preguntaban y respondíamos; nos pedían consejo sobre el BDSM; nos ponían los dientes largos con los relatos de sus sesiones y juegos xd; nos hablaban de su día a día: estudios, problemas familiares, miedos y esperanzas…  Y finalmente llegó el día en el que nos confesaron que ya no eran amigas… sino pareja. Sus correos eran como un soplo de aire fresco en medio de la rutina diaria. Poder asomarnos al mundo a través de sus ojos era –y es- un privilegio. Durante todo este tiempo hemos contemplado su crecimiento como como Ama y sumisa y, sobre todo, como pareja.

Más de una vez habíamos hablado sobre la posibilidad de vernos. Pero dado que nos separaban unos cuantos cientos de kilómetros, esa posibilidad nunca se materializaba. Sin embargo, hace unos meses nos dieron la gran noticia. Venían a Barcelona para asistir a un festival que se celebraría el día 9 de julio. Planeaban llegar a Barcelona el jueves y regresar el lunes siguiente. Aprovecharían para ver la ciudad y para conocernos –por fin- cara a cara.

Estos días han sido geniales. Hemos hablado, nos hemos reído. Tanto malaika como yo sentimos que este encuentro cara a cara ha hecho que los lazos ya existentes se hayan estrechado aún más.  Nuestra hija ha estado encantada con ellas y ellas han sido encantadoras con la niña. Hemos hablado y nos hemos reído. Las hemos conocido más y mejor. Y aunque ahora que se han ido queda el vacío de su ausencia, nos queda la esperanza de un futuro reencuentro. Sin duda no cambiaríamos esos ratos que hemos pasado a su lado por nada. Son nuestras niñas BDSM. Como le comenté a malaika, teníamos una hija… y ahora de repente son tres.

La foto que ilustra este post es de nuestras muñecas –de Hellcat y malaika- luciendo un regalo que Rainha y luz nos trajeron con mucha ilusión y que recibimos y llevamos con mucho cariño.

Rainha y luz, os queremos.

Hellcat y malaika

 

 

 

Pensamientos

Inmovilizada y expuesta (III)

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Me encanta ver un cuerpo estirado y en tensión. Eliminar la posibilidad de que la sumisa pueda girar, encogerse o protegerse usando brazos y piernas aprovechando el juego que le dan unas cuerdas que restringen sus movimientos pero no los anulan. Dejar a la sumisa completamente indefensa y a mi merced. No es solo el hecho físico en sí. Es la certeza que tiene la sumisa de que puedo hacer cualquier cosa con su cuerpo sin que ella pueda evitarlo. Se trata de convertirla en una espectadora en su propia sesión, atrapada en su propio cuerpo. No puede girar para evitar los azotes en aquellas zonas ya hipersensibilizadas por el castigo, ni proteger su pecho con sus antebrazos ni su sexo con sus piernas ante las intensas sensaciones debido a la sobreestimulación de su clítoris. ¿Aún no lo comprende? Su rebeldía, si la hay, tan sólo servirá para alimentar mis ganas de verla sufrir. Pero tan sólo es cuestión de tiempo. No tengo prisa. Sé que acabará por entenderlo. Finalmente, dejará de luchar contra las cuerdas.

Al final comprenderás que tan sólo te queda la opción de plegarte a mis deseos y aceptar que yo soy tu destino.

Hellcat

fuente foto: http://www.bestslavetraining.com

Pensamientos

Qué busco y por qué

Últimamente me ha dado por buscar matrimonios en los que ambos sean sumisos o en los que ella adopte el rol de sumisa y él adopte el rol de consentidor. En ambos casos busco la sumisión de ella, con todo lo que ello implica, y, para él, una actitud pasiva en la que él consiente que otro hombre esté con su mujer mientras él se limita a mirar y/o a atender mis caprichos, que pueden ser de muy diversa índole (si quieres saber más, contacta conmigo). La intención es que los encuentros tengan lugar en el domicilio del matrimonio de forma esporádica y, el resto del tiempo, ejerza un control sobre ellos a través del móvil. Durante ese tiempo deberán observar ciertas reglas y protocolos que les recordará en todo momento quienes son y a quién pertenecen: forma de vestir, de comportarse, control sexual (incluyendo castidad), etc.

¿Por qué busco matrimonios? Bueno, ya sabéis que para mí todo lo que tiene que ver con el control, la humillación y la dominación psicológica es tan o más importante que el BDSM físico, ya estemos hablando de placer o de dolor. También es fundamental para mí la empatía, tanto entre la parte dominante y la parte sumisa, como entre las partes sumisas entre sí en caso de que haya más de una. Encuentro particularmente fascinante la interacción entre dos personas sumisas cuando se enfrentan no solo a su propia humillación, sino también a la de la otra parte. Muchas veces es peor empatizar con la humillación del otro que sufrir la propia: tener que reprimir el impulso de socorrerle; o ser tentado con la posibilidad de interceder, sufriendo un castigo mayor a cambio de saber que la otra persona ya no seguirá sufriendo. He tenido el privilegio de asistir a actos de valentía de esta clase -yo era el dominante involucrado en el juego y el que ofrecía el “trato” de la intercesión- en el que una de las partes sumisas aceptaba el intercambio: recibir un castigo igual o mayor que el que estaba sufriendo la otra persona a cambio de su “salvación”.
Está claro que en un matrimonio encontraré uno de los máximos exponentes en cuanto a empatía se refiere. Esta es la razón por la que busco un matrimonio.

El hecho de que los encuentros deban tener lugar en casa del matrimonio tiene también que ver con la cuestión de la humillación y de la empatía. Es su casa, su territorio, su refugio, por así decirlo. Y yo les uso en su propia casa, que así deja de ser su territorio para convertirse en el mío. Ya no tienen un refugio ni un lugar seguro para “esconderse” de mí. Debo estar en sus pensamientos, haciendo que cumplan aquellos protocolos e instrucciones en su día a día; debo ocupar sus cuerpos y mentes, haciendo que me sirvan de la forma que yo desee, atendiendo a mis caprichos (aunque sea sirviéndome una bebida) y humillándolos; y debo ocupar sus espacios, haciendo que los encuentros tengan lugar en su casa.

Por desgracia, el proceso de búsqueda es largo y complejo. Suelo buscar en canales de chat del de temática BDSM o que tengan que ver con los “cuernos” del IRC-Hispano. No uso nunca el nick Hellcat sino uno que, mediante el uso de abreviaturas, deja bien claro qué soy (Amo), qué busco (matrimonio sumiso) y de donde soy (Barcelona). Incluso de vez en cuando, en uno de los canales que lo permite (en la mayoría, si realizas una búsqueda a través de la conversación general, te expulsan), voy copiando cada varios minutos o cuando me acuerdo (normalmente estoy haciendo otras cosas al mismo tiempo) un texto con una breve explicación sobre lo que busco.

De vez en cuando alguien ve el nick o el texto y me abre una conversación privada. Empezamos a hablar: edades, localización, qué buscas tú, qué busco yo, etc. Sin embargo hasta ahora todos aquellos con los que he hablado se dividen en cinco grupos:

  1. Durante el primer cruce de textos vemos que no buscamos lo mismo. Nada que decir al respecto. Es algo normal.
  2. Durante el primer cruce de textos no es capaz de escribir más de cuatro palabras seguidas. ¿Para qué me abres un privado si no eres capaz o no tienes ganas de hablar y explicar qué buscas? Las conversaciones con este tipo de gente me exasperan hasta tal punto que más pronto que tarde las acabo cortando.
  3. Todo va bien hasta que les pides el Skype. Entonces desaparecen del chat o simplemente dejan de hablar.
  4. Se atreven a dar el paso y te dan el Skype. Nunca más los vuelvo a ver conectados.
  5. No sólo dan el Skype, sino que además hablamos otros días, dando a entender que están realmente interesados. Sin embargo, el momento de quedar no llega nunca por diferentes motivos. Normalmente acaban transformándose en individuos del grupo 4.

No me importa quedar un día para conocernos sin entrar en roles: cenar o tomar algo mientras charlamos y concretamos cara a cara qué es lo que buscamos y queremos, etc. Eso sí, cuando veo que puede llegar el momento de dar este paso siempre pido que un día pongan la webcam para verlos a los dos. Simplemente verlos a ambos, juntos, aunque sea durante 10 segundos. De esta forma compruebo que no estoy hablando con alguien con muchas fantasías pero que, o bien no tiene pareja, o bien su pareja no sabe nada de esto, o lo sabe pero no comparte este tipo de fantasías. No hace falta que os diga que, hasta la fecha, nadie ha cumplido esta condición… más que nada porque no pueden cumplirla. Suelen ser tipos del grupo 5 que, a partir del momento en el que se dan cuenta de que ya no pueden seguir fantaseando porque ven que el tema va en serio, pasan a pertenecer al grupo 4.

Y así estoy, en plena búsqueda. Sé que es muy difícil, casi imposible, pero también sé que, por cálculo de probabilidades, en alguna parte hay alguien que me está buscando… sólo que aún no saben que existo ;).

Juega/Contacta con nosotros

Juega/contacta con nosotros

Hoy toca recordaros que siempre estamos abiertos para conocer y jugar con otras personas. Si comparáis este post con el anterior en el que explicábamos qué estábamos buscando, veréis que hay algunas diferencias. Es lo que tiene que ahora haya una personita peque en casa :p. Buscamos:

1. Chica sumisa. En principio para jugar con Hellcat. No es descartable que alguna vez se nos pueda unir malaika. Dependerá de si es algo que quieres probar y de la disponibilidad de la propia malaika. No nos importa ni el físico (tampoco es que seamos modelos precisamente) ni la experiencia. Tan sólo el morbo y gente con la que conectemos y empaticemos. Si eres hetero ya enfocaremos los juegos de forma que tus necesidades sean satisfechas. Nos adaptamos a ti. No buscamos una aventura de una única sesión, sino que haya una continuidad más o menos espaciada en el tiempo (dependerá de las obligaciones de cada cual, como tiene que ser). Valoramos muy positivamente que además nos una también una amistad que vaya más allá de los juegos y que hay que ir cultivando poco a poco. Creo firmemente que la base de una buena relación BDSM ha de ser siempre la amistad, el diálogo y el conocimiento. Sólo así se consigue la complicidad necesaria para que los juegos trasciendan lo meramente físico y nos podamos adentrar en el campo de la entrega y de la empatía que harán que profundicemos en el BDSM como forma de crecimiento personal.

2. Chica switch. Lo mismo que has leído en el párrafo anterior es aplicable en este caso, sólo que tendrás la oportunidad de dominar a malaika. Sin embargo, como ya has leído, dependerá de la disponibilidad de malaika

3. Matrimonio. Para Hellcat. Ambos sumisos o ella sumisa y él consentidor. Control total: vestir, castidad, servidumbre, cesión de poder, etc. Encuentros en casa del matrimonio (cenas, etc.) y control por whattsapp/Skype el resto del tiempo. Él será mi sirviente, mi criado. Ella sera mi zorra. ¿No lo veis claro? Negociemos. Contadme qué necesitáis y veremos si hay intereses comunes.

Como siempre, podéis contactar con nosotros en hellcat74@mixmail.com. A ver si os animáis :).

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Pensamientos

Inmovilizada y expuesta (II)

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Esta vez no es por la chica, ni por cómo ha sido atada, ni por la pose. Lo que me ha llamado la atención es el vibrador atado a la cuerda y que delata que muy probablemente la foto no ha sido tomada durante una sesión real, sino que se trata de un montaje preparado para la ocasión.
Supongo que la idea es que la vibración se transmita a través de la cuerda. Admito que la idea de usar una cuerda para que la vibración llegue amortiguada es realmente interesante. Podría llegar a ser una verdadera tortura si se encuentra en ese punto en el que es lo suficientemente fuerte como para mantener la excitación pero no tanto como para permitir el orgasmo.
Sin embargo, aunque este tipo de vibradores son potentes, presentan su máxima vibración en el bulbo o cabeza, no en la parte que une éste con el cuerpo del aparato, que es justo el punto donde está la cuerda. Bien al contrario, en esta zona la energía transmitida a la cuerda es mínima. Por otro lado, la misma cuerda, al vibrar, también sufre perdidas de energía.  Aunando ambos conceptos, mucho me temo que la chica no se está enterando en absoluto de la presencia del vibrador.
Aunque la foto en sí es vistosa, sugerente y puede dar más de una idea para jugar, saber que es un montaje desluce un poco su efecto.

Hellcat

fuente foto: http://www.bestslavetraining.com

Internet

Internet: ZFX Productions, Inc.

ZFX Productions, Inc. (http://www.zfx-shockwavevideo.com) se dedica a la producción de películas de terror erótico. Con Base en Orlando, Florida, la empresa fue fundada en 1991 por Rick Masters.

La temática habitual de las películas trata de mujeres jóvenes que son secuestradas y acaban siendo torturadas por sus captores. Las producciones, con presupuesto y medios limitados, se caracterizan por la simulación de las “torturas” y “agresiones” sexuales a las que son sometidas las actrices. Lejos de esconderlas, en realidad podría decirse que se han convertido en uno de los sellos de la casa. Por ejemplo, las felaciones se llevan a cabo usando falos de látex para simular el miembro real del “torturador”, mientras que el maquillaje y en algunos casos los efectos especiales por ordenador simulan los resultados de las “torturas”. Aunque hay que decir que con el tiempo la producción ha mejorado, los trabajos siguen manteniendo una serie de características comunes que son precisamente las que hacen que una producción ZFX sea identificada como tal.
En cambio, los azotes parecen ser reales y en algún sitio he leído al respecto que así es. Otra cosa es la fuerza con la que sean aplicados, difícil de evaluar a través de una pantalla. Y tampoco nos podemos fiar de las marcas en el cuerpo de las actrices, que podrían no ser más que maquillaje.

Si ya has visto alguna producción de ZFX, entonces ya sabes que no has de esperar nada nuevo cuando veas la siguiente, pues son muy similares en argumento, localizaciones y guión. Sin embargo, eso no es impedimento para que las disfrutes si te gusta este género y usas un poco la imaginación para pasar por alto las simulaciones.

Hellcat